Grupo de producción radial con perspectiva de géneros.

Conjuros a viva voz. Producciones radiales feministas.

Se dice de los conjuros que son palabras poderosas que sirven a determinados propósitos casi mágicos.

El poder de las palabras de nuestros conjuros se propone manifestar nuestros deseos, nuestras búsquedas, nuestras luchas. Nuestros encuentros y desencuentros, nuestros avances, nuestros traspiés y nuestras permanentes alertas.

Pero también, el poder de nuestros cuerpos, conjurando para mostrar la terquedad de resistir y volver más habitable este territorio, esta comarca y este tiempo, expandiendo sus fronteras y las nuestras, y confabular las formas en que nuestras vidas se vuelven posibles.

Conjuros que a viva voz pronunciamos con firmeza, con esperanza, con sentimiento, con potencia, con indignación, con rebeldía, con alegría. Conjuros que a viva voz quieren poner patas arriba las marcas de nuestros cuerpos y rearmar las relaciones y las pasiones.

Conjuros para conspirar contra las huellas del patriarcado y tejer la magia con que las disponemos como lugares de lucha por expandir los límites de lo vivible, las posibilidades de lo soñable.

Conjuros que pretenden que lo mágico pueda ser político. Y lo natural también.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Asamblea NiUnaMenos en El Bolsón, de mujeres, lesbianas, travestis y trans


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Convocamos el próximo sábado 23 de setiembre a encontrarnos en asamblea feminista en El Bolsón para preguntar juntas ¿dónde está Santiago Maldonado? Nos convoca la lucha por la tierra que es también la lucha por la soberanía de nuestro cuerpo colectivo. Nos convoca parar la represión contra las comunidades que reclaman legítimamente su territorio, elemento fundamental de la vida comunitaria. Nos convoca movernos, desplazarnos y aliarnos entre nosotras frente a conflictos que sitúan hoy las formas de resistencia vital contra los despojos, atropellos y violencias de las fuerzas de seguridad, de las transnacionales y de los estados. Nos convoca, una vez más, apostar por alianzas insólitas para construir estrategias de cuidado, para visibilizar desde nuestras experiencias feministas diversas lo que nos importa que se escuche, para hacernos fuertes al compartir espacios de inteligencia colectiva. La desaparición de Maldonado y la lucha mapuche se sostiene, como debate público, en una red de prácticas y de conversaciones que hoy toman las escuelas, los sindicatos, las casas, los barrios y las organizaciones. Es en esos mismos lugares donde la discusión feminista nutre con formas nuevas de politización los conflictos. En nuestra genealogía están las Madres y las Abuelas: desde ahí demandamos la aparición con vida de Santiago Maldonado. Y con ellas, aquí y ahora, ponemos en la calle, cada vez que gritamos ¡NiUnaMenos, Vivas Nos Queremos!, que todos los cuerpos cuentan.

Aparición con vida de Santiago Maldonado - Basta de represión y apropiación de la tierra mapuche- Libertad a lxs presxs políticxs

domingo, 20 de agosto de 2017

Efectos pedagógicos de una sentencia

A propósito del juicio llevado a cabo en Esquel contra la médica que garantizó un derecho. De la puesta en escena a los objetivos políticos.
Por Conjuros a viva voz. Producciones radiales feministas. FM Alas.

I. En términos generales. La sentencia es el momento cúlmine de un juicio. El inicio se genera a partir de que el Ministerio Público Fiscal promueve un proceso penal contra una persona porque supone que cometió un delito. Necesariamente la parte imputada deberá defenderse de tal acusación. En algunos casos, las víctimas o sus familias podrán también participar en igualdad de condiciones a través de la figura de la querella. En las audiencias de debate se producen las pruebas que llevan a que el Juez decida su veredicto: culpable o inocente. Dicha conclusión debe estar fundada en la prueba producida en esas audiencias públicas. Si el Juez resuelve que la persona imputada es inocente, no se le aplicará la sanción penal. Aclaración: la sanción penal es la pena. Pena es igual a castigo. Castigo es igual a infringir dolor. Ahora bien, si resuelve que es culpable, el Juez decidirá también qué sanción se aplicará: su especie, su modalidad, su cuantía. Aclaración: esto implicará resolver si la privación de la libertad será de cumplimiento efectivo o en suspenso, por cuánto tiempo, bajo qué condiciones. La pena también podrá ser de multa. O bien de inhabilitación. La absolución aparece entonces como un alivio al dolor causado por el proceso penal. En términos objetivos, luego de dicho veredicto la persona no debería seguir sufriendo. La condena, en cambio, confirmará la continuidad del dolor de la persona condenada, probablemente aumentando sus dosis.

II. El juicio que no debió ser. El proceso penal seguido contra una médica por haber garantizado el derecho a la interrupción legal del embarazo de una mujer que días después falleció por causas que lamentablemente se desconocen, ha llegado a su fin. Tras más de dos semanas de audiencias de debate en los Tribunales de Esquel, en la provincia de Chubut, el Juez J. O. Colabelli decidirá si la médica es culpable o inocente del delito por el que el Fiscal Diaz Mayer ha decidido acusarla: aborto practicado por un médico abusando de su ciencia o arte, con consentimiento de la mujer, seguido de muerte. El acusador ha solicitado la pena de un año de prisión en suspenso y la inhabilitación para ejercer la medicina por el plazo de dos años. La querella, por su parte, ha solicitado que se condene a la médica a cinco años de prisión (en este caso la privación de la libertad será de cumplimiento efectivo, es decir, irá a la cárcel), y se la inhabilite por diez años.
Algunas aclaraciones:
1. El Juez José Oscar Colabelli negó el aborto no punible a una niña de 12 años en el año 2012, que se judicializó porque desde el área de Salud de la provincia de Chubut no se garantizó el derecho a acceder al aborto legal reconocido en el artículo 86 del Código Penal desde 1921. Claro que la defensa de la médica imputada en el mismo territorio, recusó al Juez para resolver sobre esta causa. Pero tanto él como otros jueces consultados resolvieron no hacer lugar a la recusación porque aquella decisión del año 2012 fue previa al Fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, surgido a partir de otro caso de accesibilidad al derecho al aborto legal en el mismo territorio: Chubut.
 2. El Fiscal Díaz Mayer aclaró tanto al inicio de las audiencias como al final, en su alegato, que él no está persiguiendo un aborto (¿!). Lo aclaró porque tal vez haya algo que no lo deja tranquilo. O tal vez porque decidir continuar con la acusación a pesar de todo lo que se pudo ver y escuchar en las audiencias le genera alguna duda. O alguna confusión (si hasta el propio Juez le preguntó: “¿pero hubo aborto o no?”, entendiendo por “aborto”, en este caso, un delito penal, es decir, la práctica realizada por una persona efectora de salud sin que se cumpla con las causales del Código Penal, con las leyes y con los Protocolos de actuación que regulan la accesibilidad y la realización de la práctica para que sea legal). Tal vez el Fiscal necesita seguir aclarando que él no persigue un aborto por el peso que genera para su desarrollo profesional el hecho de que organizaciones de derechos humanos y expertas en materia de derechos de las mujeres hayan presentado amicus curiae en favor de la médica imputada, que aportan argumentos técnicos, tanto jurídicos como médicos, que evidencian que con su acusación se persigue a una profesional de la salud por haber garantizado un derecho. Quizás el Fiscal deba aclarar tanto, porque las organizaciones de mujeres han expresado públicamente el repudio a su acusación, a su tozudez, al fin político de este juicio. Tal vez.
3. La querella está representada por el abogado Zapata. La organización Más Vida lo sigue. La organización antiderechos lo escolta. La dogmática que pretende introducir y perpetuar los rosarios en nuestros ovarios. La organización que lejos está de pretender el esclarecimiento de las causas de la muerte de la mujer. Eso quedó en el olvido. El objetivo político de la querella es otro.
4. Nada se expondrá acerca de la familia de la víctima. Las víctimas no legislan ni sentencian. Las víctimas deben ser contenidas, respetadas y desligadas de los fines políticos del juicio a la médica. Para no caer en el populismo penal. Para no manipular su dolor. III. La puesta en escena. Asistir a las audiencias públicas de un juicio como el que se siguió a la médica por garantizar un derecho es una experiencia difícil de describir. Las escenas de exteriores son heladas, escarchadas. El gris de una ciudad que alberga a todas las fuerzas de seguridad, rodeada de territorios de pueblos originarios apropiados por magnates con forestaciones de pino tan ordenadas como desfiles militares; ese gris se interrumpe con las banderas verdes, violetas y magentas, en la puerta del edificio de Tribunales: “Garantizar derechos no es delito”; “Absolución para la médica”; “Aborto legal, seguro y gratuito”. La interrupción continúa sobre el boulevard de la avenida, que se puede observar desde la Sala 2 donde se desarrollan las audiencias. Allí ocurren las escenas de interiores. Policías que custodian el ingreso a la sala. Un hall con una pantalla de televisión que transmite noticias de ayer. Personas que no pueden entrar a la sala y que igual asisten para estar, para acompañar a la médica. Mates. Pañuelos verdes. Bolsitas rosas de Info aborto –Seguro y Libre. Ya dentro de la sala es como en las películas. El Juez en el estrado. A su derecha el Fiscal y la Querella, a su izquierda la Defensa y la imputada. En el centro, un lugar para las personas que declaran, que dan la espalda al público, que quedan enfrentadas al Juez, al igual que las personas que asistimos a ver, a escuchar, a acompañar. El montaje es minucioso. El silencio también. Las performances son profesionales. Vestuarios, peinados, posturas, miradas. Cuerpxs políticos. Cada cual en su rol, aprovechando al máximo sus momentos de tomar la palabra o de interrumpirla. Impresiones. El resultado de cada jornada. Y planificación de estrategias para la próxima. Desde las ventanas se ven las banderas del boulevard. Las personas de la organización provida sacan fotos a la escena exterior e interior. Intimidan. Provocan. Se observa a una médica que asiste al querellante Zapata, permanentemente con los ojos cerrados, un pañuelo que cubre su boca (nadie supondría que está encapuchada, claro), y las manos adentro de la cartera que se apoya en su falda. ¿Qué hace? ¿Duerme? Por momentos pareciera que sí. ¿Reza? ¿Tendrá un rosario en la cartera, y va pasando las cuentas de cada Ave María con sus dedos? Preguntas que circulan entre lxs otrxs cuerpxs políticxs que asistimos a las audiencias. “Las del trapo verde” dicen algunxs antiderechos. “Pañuelos verdes” decimos quienes acompañamos a la médica. Pañuelos que tuvieron que ser ocultados en nuestras mochilas en una de las audiencias porque la querella así lo solicitó, y el Juez hizo lugar. Pañuelos que no dejaban de brillar aún ocultos. Pañuelos que no respondieron a las permanentes provocaciones de lxs antiderechos, por respeto al dolor de la familia, y por respeto a la médica acusada. La médica. Firme. Segura. Paciente. Respetuosa. Elocuente en cada intervención, en cada explicación, en cada formulación. La médica fue autorizada por el Juez para interrogar testigxs sobre cuestiones técnicas de la medicina. Oportunidad para el ejercicio de su defensa. Oportunidad para ayudarnos a entender. Una mujer acusada. Una mujer fallecida. Una escena en la que los protagonistas aparentes son varones. Una escena que, a pesar de todo, a pesar del montaje patriarcal, es protagonizada por estas mujeres.

IV. Un juicio pedagógico. En las audiencias se escuchan clases magistrales acerca de la accesibilidad a los derechos de las mujeres, a las interrupciones legales de embarazos, a las causales que obligan al área de salud pública a garantizarlas. Se exponen datos, se explican procedimientos médicos y legales, se habla de violencia de género. Lxs cuerpxs se potencian con sus exposiciones. Pedagogía de la palabra y de lxs cuerpxs. Pedagogía de la implicancia.

V. La construcción de realidades. En el transcurrir de las audiencias se empiezan a comprender las estrategias de cada una de las partes. El desarrollo de los interrogatorios muestra objetivos diferenciados. Finalmente los alegatos protagonizan la escena del juicio. Entonces todo se clarifica. La Fiscalía mantiene la acusación, disminuye el monto de la pena solicitada al principio de las audiencias, pero no claudica su objetivo político. La querella expone su síntesis conforme a sus propias expectativas. En ese devenir se omiten datos, se manipulan los testimonios de quienes expusieron en las audiencias. La defensa, y la médica finalmente, exponen sus argumentos para desbaratar semejante escena. Y se solicita que se investigue a cinco testigxs por el delito de falso testimonio. La escucha no puede ocultar gestualidades que responden al objetivo político de la querella y la Fiscalía.

VI. El veredicto y sus efectos. Objetivamente el veredicto culmina el proceso penal. La sentencia evidencia el resultado de las audiencias: la médica será culpable o inocente. El inicio de este juicio implicó una decisión política: perseguir penalmente a una médica por haber garantizado un derecho. La elección de acusar a esa médica tiene un objetivo político. De al menos una veintena de profesionales de la salud de dos hospitales (el de El Maitén y el de Esquel) que durante una semana en diciembre de 2015 intervinieron en las prácticas médicas realizadas a una mujer, se seleccionó a esta médica para responsabilizarla de una muerte. Una muerte cuyas causas ya no se podrán probar por la obstinada actitud de la Fiscalía que no admitió la producción de pruebas en el momento oportuno, y que ya resultan irreproducibles por el paso del tiempo. Una muerte cuya causa no ha sido la práctica de un aborto, como quedó probado en las audiencias del juicio. Una muerte usada políticamente por la militancia antiderechos, por la justicia heteropatriarcal. Dos hospitales, una veintena de profesionales. Una muerte, una acusada. El desarrollo de las audiencias también tuvo objetivos políticos: el cuestionamiento de la accesibilidad al ejercicio de un derecho; la pretensión de deslegitimar legislación, jurisprudencia y protocolos de actuación; los intentos por desbaratar los avances que se han logrado como resultado de la organización de cuerpxs políticxs. Objetivos que ocultan las vidas perdidas por infinidad de mujeres, y el sostenimiento de diversas formas de violencia padecidas por aquellas que sobreviven a los abortos clandestinos, las que se encuentran forzadas a la maternidad, a los embarazos de riesgo, a arriesgar sus vidas por las enfermedades que desencadenan los embarazos, a continuar con embarazos productos de violaciones, incluyendo a niñas y adolescentes, y a mujeres violadas por sus propias parejas. En este contexto, la sentencia también tiene un objetivo político. Aunque el Juez resuelva absolver a la médica, el objetivo disciplinador ya se concretó. El mensaje a las y los profesionales que garantizan el derecho a las interrupciones legales de embarazos está cumplido. El mensaje se dirige a quienes cumplen con las normas jurídicas y administrativas. A quienes llaman a las prácticas médicas por su nombre, y así las registran en las historias clínicas de las mujeres; a quienes efectúan el proceso del consentimiento informado de manera responsable; a quienes ponen a disposición de las mujeres que solicitan interrupciones legales de embarazos su práctica médica, tanto desde los conocimientos técnicos como desde la contención y el acompañamiento subjetivo que ellas implican. El objetivo desde el inicio de juicio es amedrentar, intimidar, disciplinar. A las médicas y los médicos que garantizan derechos, pero también a las mujeres que solicitan poder ejercerlos. Detrás de este juicio se esconde a su vez la idea de que las interrupciones legales de embarazos realizadas en el hospital público con medicamentos son riesgosas. La construcción del discurso que se observó a lo largo del juicio da cuenta de esto. Evidencia los objetivos políticos disciplinantes para médicas – médicos, y para las mujeres. La escena del juicio al servicio de la dogmática antiderechos. Sin dudas el resultado del juicio representa extremos diferentes para la médica acusada. No da lo mismo resultar absuelta que condenada. Sin embargo, la condena que implicó la puesta en marcha de la escena del juicio en términos subjetivos, la exposición pública, la inversión de tiempo y dinero para la defensa, de por sí, tienen un costo altísimo para ella. La condena implicaría la continuidad en la aplicación del dolor. Y la reafirmación del amedrentamiento que de por sí, la realización del juicio, ha representado para otras y otros profesionales de la salud, y para las mujeres.

VII. Todas somos la médica. A esta altura de los acontecimientos se puede dimensionar la importancia que ha tenido este juicio para las mujeres. La puesta en marcha de este juicio y su desarrollo, más allá del resultado, evidencia la amenaza que representa este antecedente para las médicas, los médicos, y cualquier otra persona que a través de sus prácticas garantice nuestros derechos. Por eso se torna indispensable el acompañamiento de la médica, la puesta en acción de lxs cuerpxs políticxs en la escena del juicio, y en todos aquellos espacios en los que sea necesario hacer de nuestras prácticas cotidianas, prácticas pedagógicas que nos permitan avanzar en la accesibilidad al ejercicio de nuestros derechos. El martes 22 de agosto, a las 16 horas, el Juez comunicará la sentencia. Otra vez, allí estaremos. Si tocan a una, nos tocan a todas. Absolución a la médica acusada por garantizar un derecho. Garantizar derechos no es delito.


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viernes, 24 de marzo de 2017

Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Nuestras búsquedas y luchas. Nuestros encuentros y desencuentros. Nuestros avances, traspiés, y nuestras permanentes alertas. Nuestras certezas. Todas ellas nos pertenecen hoy, y se construyen a partir de las historias que  los cuerpos de otras tantas mujeres vivenciaron. Porque no somos UNA mujer, sino un caleidoscopio de mujeres que se va armando a partir de las que nos preceden. Porque necesitamos hacer genealogías para hilvanar en cada puntada la historia de otras en las que nos reconocemos.La memoria es la aguja que nos permite dar continuidad a nuestras luchas para rearmar las relaciones y las pasiones, y para hacer de este mundo un territorio más habitable. Las mujeres que nos preceden nos impulsan a conspirar contra las huellas del patriarcado. Sin memoria nuestras luchas de hoy carecerían de sentido. Por eso las feministas radialistas hacemos genealogías, y conjuramos la memoria a viva voz.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Poli

Quien nombra, llama. Y alguien acude, sin cita previa, sin explicaciones, al lugar donde su nombre, dicho o pensado, la está llamando. Cuando eso ocurre, una tiene el derecho de creer que nadie se va del todo mientras no muera la palabra que llamando, llameando, la trae.
Eduardo Galeano


sábado, 6 de junio de 2015

Ni una menos

En el Bolsón, la marcha ni una menos, no desentonó con otros lugares del país.
Como si la lluvia fuera feminista, permitió que nos encontráramos en la plaza diversas personas de diversas identidades, activismos, procedencias, experiencias, edades... diversa marcha con diversas consignas.
Se sentía cierta rareza de compartir una marcha con personas que lejos están de cargar de contenido genuino ese ni una menos, que más lo usaban como lema de campaña aprovechando la coyuntura.
Pero también había pibas y pibes conmovidos y conmovidas; varones que siempre están, y otros que ya no van a poder mirar para otro lado.
Y mujeres, muchas mujeres cuyos ojos mostraban alegría, seguridad, emoción.
Con nuestros cuerpos, con paso firme, bien paradas sobre las siluetas de las seis mujeres víctimas de femicidios en El Bolsón, que siguen presentes en la vereda de la plaza desde que las CoCas -comunicadoras callejeras- las hicimos presentes el pasado 8 de marzo.
Las que siempre estamos, también estuvimos, contentas con nuestros pañuelos verdes, para que no haya ni una más muerta por abortos clandestinos, convencidas de que la lucha sigue siendo de hormiguitas, día a día, cuerpo a cuerpo, en las casas, y también en las plazas.
Varias personas preguntaron: qué es ese pañuelo verde? y otras pidieron uno.



sábado, 18 de abril de 2015

Declaración de la 4ta. Reunión Plenaria Nacional de Socorristas en Red (feministas que abortamos)

EN EL AÑO 2014 ACOMPAÑAMOS A 1650 MUJERES A ABORTAR
EXIGIMOS ABORTO LEGAL 

Reunidas en Agua de Oro (Córdoba, Argentina) los días 2, 3 y 4 de abril de 2015 con motivo de nuestra 4ta. Plenaria Nacional, las colectivas y organizaciones que integramos Socorristas en Red (feministas que abortamos), reafirmamos los compromisos acordados en la 3era. Plenaria Nacional realizada el año pasado en Neuquén (ver en www.socorristasenred.blogspot.com.ar). Afirmamos que estos constituyen un piso sobre el cual seguir avanzando en la lucha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, apostamos a seguir construyendo colectivamente otras formas de vivir nuestros cuerpos. En un ir y venir interesado, nos afectamos y apoderamos como activistas feministas junto con las mujeres que acuden a nosotras. Imponemos con ellas nuestras propias leyes, […] apostamos a desdramatizar el complejo acontecimiento del aborto y visibilizamos lo que los fundamentalismos de toda índole prefieren mantener en el silencio.

La lucha por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos nos llama a recuperar la voz y la palabra, a desclandestinizar un acontecimiento tan cotidiano como silenciado: las prácticas de abortar. Como socorristas, por primera vez contamos con una sistematización conjunta de todas las geografías donde estamos organizadas. Durante el año 2014 acompañamos de manera integral, respetuosa, desprejuiciada y en sororidad los abortos de 1650 mujeres, quienes decidieron abortar con misoprostol. De esos acompañamientos, el informe estadístico reúne datos de 1116 mujeres. El mismo nos permite seguir generando saberes sobre la realidad de quienes acuden a las socorristas y sobre nuestro activismo. Un 94% de las mujeres logró abortar de manera segura con medicación en su casa; un 87% abortó en el primer tratamiento (12 pastillas) y el otro 7% debió reiterar el uso; un 16% tuvo que acudir a guardia médica y de éstas el 75% no necesitó internación. El 78% del total de mujeres acompañadas concurrió a controles médicos post-aborto.

Cuidamos la salud de cada una de estas mujeres, garantizando la dignidad que el Estado argentino nos niega al mantener la ilegalidad del aborto. Según estadísticas del Ministerio de Salud, alrededor de cien mujeres mueren por año por consecuencias relacionadas con abortos inseguros, siempre mujeres empobrecidas económicamente, todas muertes evitables (importa señalar el carácter de sub-registro de estos números y la nula importancia que los discursos presidenciales y de funcionarixs le dan a estas cifras y existencias vitales).
El Estado nacional carece, deliberadamente, de políticas públicas efectivas que protejan la salud de las mujeres y de toda persona con posibilidad de embarazarse en materia de aborto, lo que implica el ejercicio de violencia machista e institucional, que es aún mayor cuando se obstaculizan las interrupciones legales del embarazo, previstas en el artículo 86 del Código Penal Argentino, vigente desde 1921. En este sentido, exigimos la aplicación efectiva en todo el territorio nacional de lo dispuesto por la Corte Suprema de Justicia en el Fallo “F.A.L. s/medida autosatisfactiva”, en marzo de 2012 y responsabilizamos a los gobiernos provinciales por la falta de implementación e incumplimiento de protocolos de atención a abortos no punibles. Amplio y heterogéneo es el movimiento que a lo largo de  estos años hizo posible -a fuerza de reclamos- el ejercicio de este derecho. La objeción de conciencia es la coartada de sectores anti-derechos instalados en el sistema público de salud y con ellxs la hipocresía del Estado que permite que cada jurisdicción actúe en base a sus definiciones sin intervenir con políticas activas para evitar mayores desigualdades. Poner obstáculos e incumplir la aplicación del artículo 86 (inciso 1 y 2) es un delito.

Lxs principales responsables de que el aborto siga siendo ilegal e inseguro son lxs diputadxs del Congreso Nacional. Esa responsabilidad es directamente proporcional a las bancas que ocupan, hoy el bloque del Frente para la Victoria (FpV) es el principal actor en materia de abandono e irresponsabilidad para con la vida y la salud de las mujeres y de toda persona con posibilidad de embarazarse. Negarse a tratar el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), que desde el año 2007 presenta la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, de la cual somos parte activa, lxs hace también cómplices necesarios de que el aborto siga siendo un inescrupuloso y millonario negociado. Muchxs apoyan con su firma la adhesión al proyecto de Ley IVE, pero ese acto no implica un compromiso expreso con el tema, un compromiso que organice debates en las comisiones parlamentarias para que llegue al recinto, por ejemplo. Sus firmas no nos conforman. Es más, cuando algún funcionario esboza apertura en estos temas, como lo hiciera el actual Ministro de Salud en sus primeros días de función, el verticalismo partidario se hace sentir con el argumento: “no está en agenda”. El aborto insiste y es agenda de las 500 mil mujeres que cada año acuden a la práctica. Está en la agenda política y en medios de comunicación gracias al accionar de diez años de Campaña Nacional y de amplios sectores de la sociedad que reclaman el tratamiento de la Ley IVE.

Al oportunismo de quienes cobran cuantiosas sumas de dinero para realizar la práctica, se suma la especulación de la industria farmacéutica, que lucra con la venta de misoprostol a precios cada vez mayores. En el último año, y al compás del incremento de la demanda, el precio de la droga registró aumentos mayores al 100%, agudizando las consecuencias de la ilegalidad del aborto en las mujeres de los sectores sociales más postergados que no cuentan con los recursos necesarios para comprarla. En algunas provincias, como Mendoza y San Juan, se restringió su venta con disposiciones provinciales retrógradas.

Reconocemos la existencia de efectores de salud amigables en diferentes partes del país, quienes marcan una enorme diferencia en la atención de la salud. Se trata de profesionales y trabajdorxs comprometidxs con los derechos humanos, con quienes nos relacionamos y trabajamos codo a codo, extendiendo las complicidades con los abortos que están siendo aquí y ahora pese a las leyes restrictivas y conservadoras que rigen en nuestro país y en Latinoamérica y el Caribe.

Somos muchas las que abortamos sin consecuencias para nuestra salud ni nuestras vidas. Somos muchxs lxs feministas y mujeres que acompañamos a abortar. Nos negamos a la maternidad obligatoria, como un acto libertario y autónomo, en una lucha abierta contra el capitalismo heteropatriarcal, colonialista, racista y eclesiástico que pretende definirnos a las mujeres como meras reproductoras. Nuestros abortos son actos de legítima defensa contra esos mandatos. Los seguiremos desafiando, asumiéndonos soberanas de nuestro territorio corporal, disfrutando de nuestros cuerpos y gozando de nuestras sexualidades.

Las mujeres abortamos, las socorristas acompañamos y con esta hazaña, deseo y acción política arriesgada del cuerpo a cuerpo, organizamos una práctica pedagógica feminista que establece lazos de afectividad y cuidados. Abortamos hermanadas, y abortamos en manada en Argentina, en América Latina y el Caribe y en todo el mundo. Lo hicimos, lo hacemos y lo seguiremos haciendo.
¡Aborto legal para decidir para Argentina y para toda América Latina y el Caribe!
¡Aborto legal para las mujeres de todo el mundo!

Firmamos esta declaración, Socorros Rosas de: Córdoba, Neuquén, Chos Malal, San Martín de los Andes, Comarca Andina del Paralelo 42º, La Plata, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Paraná, Rosario, Rafaela, Zona Oeste del Conurbano bonaerense, San Luis, San Juan, Mendoza, Tucumán, Mar del Plata, Bahía Blanca, La Pampa, La Matanza.
Argentina, 17 de abril de 2015

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Gabriela Wuthrich (El Bolsón): (0294) 154931516 magabolson@elbolson.com
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